Jaime Urrutia actuó en Los acústicos del Buenavista en el auditorio del Lázaro Galdiano
Carlos Arévalo
La última tarde de abril se despedía de Madrid con una envolvente fragancia primaveral. Un sendero enarenado nos adentraba en ese oasis de ensueño que forman los frondosos jardines del imponente palacete que, desde 1951, alberga el museo Lázaro Galdiano. La cita cultural tenía lugar en el interior del auditorio que había colgado el cartel de «aforo completo» para disfrutar de un concierto en acústico del siempre original artista madrileño Jaime Urrutia cuyas canciones nos han hecho felices durante (bastantes más de) cuarenta años.
Con su característico semblante serio y concentrado como un torero antes de salir al ruedo, lo flanqueaba una banda de tres magníficos músicos que lo acompañaban a la guitarra, al teclado y al saxofón. La sempiterna voz grave, serena y rotunda del legendario cantante y compositor rompió el expectante silencio al entonar su tema titulado Aquí sin más.
Vendría luego el siempre esperado recuerdo a Gabinete Caligari, el grupo que lo hizo verdaderamente popular y del que recuperó canciones como Más dura será la caída por la que Urrutia siempre sintió especial predilección o Mi buena estrella, inspirada en su admirado David Bowie. De aquella etapa al frente del inolvidable trío incluyó, además, varios de sus clásicos inmortales como Cuatro rosas, La sangre de tu tristeza, El calor del amor en un bar y, por supuesto, Camino Soria.
Unas cervezas refrescaban sus gargantas a lo largo de la hora que duró el recital mientras desgranaban las notas del repertorio elegido para la ocasión, marcado por este formato íntimo. Así también hubo tiempo para interpretar algunas de sus composiciones en solitario como Castillos en el aire, Pitusa o Suite nupcial. El público, en pie, despidió al incombustible rockero con una cálida ovación.
Fuera, quizá más de uno pensamos lo mismo: El día y el enclave eran idóneos para haber realizado el concierto al aire libre. La música de Urrutia a la sombra de los castaños de indias y perfumada por las hortensias de este antaño llamado Parque Florido, hubiera sonado como rock celestial. Al salir a Serrano, un señor tarareaba La culpa fue del cha cha chá, las terrazas bullían y la tarde madrileña aún olía a rosas y a jazmines.
Este concierto de Jaime Urrutia, retransmitido en directo vía streaming, fue una actividad gratuita organizada por el Centro Cultural Buenavista del Distrito de Salamanca en colaboración con el Museo Lázaro Galdiano y enmarcado dentro de la VII edición del ciclo musical Los acústicos del Buenavista.
