Valle-Inclán: evolución creativa y vigencia de un genio

Madrid rinde homenaje al escritor en el 160 aniversario de su nacimiento y 90 de su desaparición

Carlos Arévalo

La honda huella del escritor gallego don Ramón María del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 1866- Santiago de Compostela, 1936) permanece, indudablemente, vigente en la actualidad. La exposición Valle-Inclán en Madrid comisariada por su nieto Joaquín Valle-Inclán, recupera su legado literario y su estilo renovador en una muestra que reúne más de doscientas piezas entre primeras ediciones de sus novelas y libretos teatrales, manuscritos, cartas, periódicos, grabados, ilustraciones, documentos personales o interesantes fotografías.

A pesar de que en este año se cumplirán 160 otoños de su nacimiento y 90 inviernos de su desaparición, el genial creador del esperpento -una grotesca deformación de la realidad desgraciadamente tan presente hoy- o de aquel Marqués de Bradomín, «viejo, católico y sentimental», continúa vivo gracias a su todavía moderna producción literaria. Valle, «de rostro español y quevedesco, de negra guedeja y luenga barba» como él mismo se definió, brilló como dramaturgo, poeta y novelista y fue uno de los miembros más destacados de la Generación del 98 y uno de los máximos exponentes del Modernismo. Títulos como Luces de bohemia, las Sonatas o su trilogía de Comedias bárbaras fueron, son y serán joyas indiscutibles e inmortales de nuestra literatura.

El vínculo de Valle-Inclán con Madrid se afianzó durante las tres etapas en las que residió en la capital española desde 1891 a 1892, desde 1895 a 1912 y finalmente desde 1925 hasta 1935. A lo largo de esta exposición se recorre su producción literaria, se pone en valor su labor como editor y diseñador, se recuerda su proyección internacional y sus viajes a América con especial hincapié en sus estancias en Argentina o México y también se recuperan sus inolvidables tertulias en extintos cafés madrileños como el Gato Negro o el Levante y sus círculos de amigos y allegados entre los que destacaron figuras imprescindibles de aquel tiempo como Rubén Darío o Jacinto Benavente.

Asimismo en esta muestra tan actual como necesaria, se rinde un merecido homenaje a la actriz Josefina Blanco, mujer del ilustre autor, cuya labor de recopilación de su archivo y objetos personales fue fundamental para poder disfrutar hoy de esta exposición que se nutre de fondos de la Biblioteca Nacional, de la Hemeroteca Municipal, del Museo Valle-Inclán y del archivo familiar. Despiertan una curiosa atención en el espectador, varios documentos que prueban y confirman los pingües beneficios que le generaban las ventas de sus libros así como los nada desdeñables sueldos que cobraba en su actividad como funcionario y que desmienten claramente la imagen de bohemio que durante décadas se le ha adjudicado.

Su evolución creativa, su afinidad al carlismo o sus etapas como director de la Academia de España en Roma y como presidente del Ateneo también se reflejan en Valle-Inclán en Madrid que, además, incluye entre otras pertenencias, un par de zapatos de charol, un par de botas, un chaqué o un antiguo baúl. Tenemos, en definitiva, una oportunidad para reencontrarnos con la genialidad y la enjuta figura de uno de nuestros más sobresalientes autores que, ajeno a las modas, demuestra ser eternamente moderno.

Valle-Inclán en Madrid es una exposición gratuita que se puede visitar hasta el 21 de junio de 2026 en la Biblioteca Regional de Madrid (C/ Ramírez de Prado, 3). Más información sobre visitas guiadas, conferencias, ciclo de cine y función teatral relacionada con esta exposición en:

https://www.comunidad.madrid/portal-lector/actividad/2025/exposicion-valle-inclan-madrid

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