El emocionado recuerdo a Fernán Gómez de su discípulo más agradecido

José Sacristán protagoniza El hijo de la cómica en el teatro Bellas Artes de Madrid 

  

Carlos Arévalo

A sus ochenta y ocho años, José Sacristán (Chinchón, 1937) es uno de nuestros cómicos más longevos en activo. Siempre que habla de su profesión dice que está «en tercero de Fernando Fernán Gómez» haciendo alusión al que fue su referente, maestro y amigo durante décadas. Ahora llena a diario el madrileño teatro Bellas Artes precisamente con un sentido homenaje al inolvidable actor, director, escritor y dramaturgo en un montaje titulado El hijo de la cómica y basado en la primera parte de sus memorias El tiempo amarillo, concretamente en el período que abarca desde su nacimiento hasta 1943, es decir, los primeros veintidós años de su vida.

Durante hora y media, Pepe Sacristán se mete en la piel de Fernán Gómez, de su abuela materna Carolina -una humilde costurera que fue quien realmente lo crió- y de su madre Carola, actriz y madre soltera, ya que el padre, Fernando Díaz de Mendoza también actor e hijo de la eximia dama de la escena y empresaria María Guerrero, los abandonó sin miramientos.

La adaptación y dirección corren a cargo del propio Sacristán que en un ejercicio de memoria, nostalgia y ternura, va recorriendo los primeros años de su ilustre compañero, nacido en Lima por circunstancias teatrales, registrado en Buenos Aires y afincado en Madrid a los pocos meses. La lejanía de aquel tiempo no impide que el espectador se adentre desde el primer momento en la apasionante biografía del niño flaco, pelirrojo y soñador que fue Fernán Gómez.

Acontecimientos históricos como la dictadura de Miguel Primo de Rivera, la proclamación de la II República o el estallido de la guerra civil en 1936 son algunos de los momentos críticos que vivió y reflejó su protagonista en aquel libro delicioso cuyo título tomó de un verso tan premonitorio como desgarrador de Miguel Hernández: «Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía».

Sobre un viejo baúl como el que usaban los cómicos de antaño y que tan acertadamente vimos en aquella obra maestra de nuestro cine que fue El viaje a ninguna parte, Sacristán logra convertirse en Fernán Gómez desde el más absoluto respeto y rigor hacia el desaparecido artista.  Una selección de instantáneas suyas tomadas en aquellos años, desfilan al compás del evocador tango Caminito que envuelve al público en una atmósfera de recuerdos, melancolía y pasión por el teatro, probablemente uno de los oficios más bellos del mundo.

Si Fernán Gómez quería ser Jackie Cooper, aquel joven actor de La isla del tesoro, a fuerza de tesón, de talento y de trabajo, lo superó con creces. Y si el anhelo de Sacristán ha sido recibir la matrícula de honor en Fernán Gómez, desde luego la ha conseguido por la universidad más importante de esta profesión, la del aplauso y el reconocimiento del público.

 

El hijo de la cómica puede verse en el Teatro Bellas Artes de Madrid (C/ Marqués de Casa Riera, 2) hasta el 28 de junio de 2026.
Más información y venta de entradas en: 

 

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