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Nicola di Bari: «Mi estilo es único, está marcado por el soul, el rhythm & blues o la música del Sur de Italia»

El cantante y compositor Nicola di Bari es uno de los máximos exponentes de la canción romántica italiana.
Entrevista: Carlos Arévalo// Fotos: Fernando Corella/ Archivo Nicola di Bari

A sus 79 años, el mítico cantante y compositor italiano Nicola di Bari al que muchos apodan «el último romántico», regresa a España para cantarnos de nuevo sus eternas declaraciones de amor. Desde sus primeras actuaciones en nuestro país, se le quiere con verdadero fervor y él también ha demostrado que ese cariño es mutuo e inquebrantable. Por eso grabó todos sus éxitos en nuestro idioma, para que pudiéramos entenderlo mejor y quererlo más. Ahora llega para ofrecer tres conciertos en: Elche (10 de noviembre), Madrid (11) y Valladolid (14). Una ocasión idónea para hablar con el entrañable ídolo de la canción melódica acerca de su larga trayectoria, de sus influencias y de sus recuerdos.

Tras su nombre artístico, habita Michele Scommegna (Zapponeta, 1940). Nacido al sureste de Italia, en la región de Apulia -donde comienza el tacón de la bota geográfica-, su devoción por San Nicolás de Bari le hizo adoptar acertadamente ese alias y el santo, agradecido, lo protegió. Pudieron más sus sueños y sus ganas de triunfar en el mundo de la canción ligera que el deseo de su familia para que se convirtiera en un brillante abogado.
Nicola di Bari vive sobre los escenarios desde los ya tan lejanos años sesenta cuando grabó sus primeras composiciones como Piano, pianino (Despacio, despacito). Poeta, compositor y cantor de emociones y de nostalgias, dice sus letras románticas con pura magia, removiendo los sentimientos más profundos del público sin pedir permiso. Convertido, desde hace décadas, en clásico, es con toda seguridad uno de los últimos románticos de la música melódica italiana. A su generación también pertenecen otros mitos vivos, compañeros como Mina, Iva Zanicchi, Gigliola Cinquetti, Patty Pravo, Adriano Celentano...artistas que le enseñaron al mundo la bella sonoridad de cantarle al amor en su lengua.
Un jovencísimo Nicola di Bari al principio de su carrera artística, en los primeros años sesenta.
Antes de acudir al gran hotel madrileño donde se aloja, conviene volver a repasar algunos de sus discos, repletos de tantas canciones imprescindibles con las que han crecido millones de personas, empezando por su éxito más recordado: Il cuore è uno zingaro (El corazón es un gitano) con el que ganó el prestigioso festival musical de Sanremo en 1971 junto a la cantante Nada y siguiendo por otros temas evocadores como I giorni dell' arcobaleno (Los días del arco iris) con el que volvió a vencer en dicho certamen al año siguiente y quedó en sexto lugar en Eurovisión.
Uno de sus LPs grabados en español.
Es autor de un centenar de canciones, algunas junto a su inseparable Agnese, su esposa y el motor de su vida, que participó en varias letras. En el extenso repertorio de Di Bari figuran otras joyas como La prima cosa bella (La primera cosa bella) canción dedicada a su hija,  Chitarra suona più piano (Guitarra suena más bajo) con la que ganó el televisivo festival Canzonissima ’71 o Sai che bevo, sai che fumo (Sé que bebo, sé que fumo) que le compuso a modo de retrato el legendario Jimmy Fontana. A lo largo de esta carrera internacional que ya supera el medio siglo también ha grabado intimísimas versiones de canciones universales como Historia de un amor, Caminito, Candilejas (con el título de Eternamente), Volver, volver o El extranjero.

Al escuchar la voz de Nicola Di Bari a uno le vienen a la mente aquellos versos de Dicenta que decían: «De tanto andar en tabernas, que es andar de bronca en bronca, se me ha puesto la voz ronca para decir cosas tiernas». Y es precisamente su sempiterna ronquera la que le confiere esa voz áspera de arena y sal que desgrana la ternura como nadie. Ese es su sello, su personalísimo estilo con el que sigue conquistando corazones mientras canta por el mundo adelante. En lugar de aquella poblada melena y de las grandes gafas de concha ahora luce un sombrerito a lo crooner y unas lentes estilo aviador pero sigue siendo el mismo tipo extrovertido y dicharachero que te cae bien desde el primer apretón de manos. De gesto rápido y arrolladora simpatía, el italiano pide que le hable alto y despacio y se muestra encantado de responderme a todo.

Nicola di Bari en un momento de la entrevista.
¿Te acuerdas de la primera vez que aterrizaste en España?
¡Claro! La primera vez que vine a España fue concretamente a Madrid en 1967 para grabar el vídeo de la canción Trotamundos por distintas partes de la ciudad. Después pasó tiempo hasta que regresé aquí para cantar en vivo. Uno de los primeros recitales que recuerdo fue en la sala de fiestas Windsor, recién inaugurada primero por Charles Aznavour y después por mí.

¿A qué compañeros españoles recuerdas de tu primera época?
Me acuerdo muy bien de Los Brincos y luego de Juan & Junior. Fueron mis primeros amigos españoles en los años sesenta, los conocí en Milán porque estaban grabando allí, cantaban aquello de Piccole cose…son a los primeros españoles que recuerdo. Y también a la hija de Emilio Santamaría, ¡Massiel!

¿Consideras tus maestros a cantantes anteriores a tu época como Renato Carosone o Domenico Modugno?
Sí, sin duda pero no solamente a Carosone o a Modugno sino a otros artistas clásicos como Claudio Villa que fue uno de los que inició la historia de la música ligera italiana después de la II Guerra Mundial. También Luigi Tenco ha sido para mí uno de los autores más importantes de la canción italiana, el hombre que escribió lo máximo que puede escribir un artista. Pero hay más nombres que compusieron temas increíbles como Sergio Endrigo o Jimmy Fontana que escribió El mundo. ¡No se puede discutir quien fue el mejor, cada uno hizo su parte y todos son grandes!
Di Bari en uno de sus multitudinarios conciertos, en los años de máximo éxito internacional.
El festival de Sanremo era una de las únicas plataformas para dar a conocer a un nuevo artista. Te presentaste al certamen hasta en siete ocasiones y ganaste dos de ellas de forma consecutiva. ¿Añoras aquellos tiempos?
Sinceramente no extraño aquellos tiempos porque fueron parte de mi vida como será parte de la de otros. El  festival de Sanremo fue muy importante para mí en aquella época porque fui de los pocos en su historia que lo ganó dos veces. Me siento el hombre más feliz del mundo al ver todo lo que me ha ocurrido artísticamente hasta hoy sin haberlo imaginado. Yo entonces no sabía nada de mí y todavía hoy no sé mucho.
Nicola di Bari ganó dos veces el festival de Sanremo y quedó sexto en el de Eurovisión.
Precisamente en las tres primeras ediciones que concursaste en Sanremo (1965, 66 y 67) fueron junto al cantante Gene Pitney, autor de temas como Hello, Mary Lou entre otros…
Si, Gene Pitney fue también parte de mi historia y conservo un recuerdo extraordinario de él. Era un americano que llegó para jugar con la música no para cantar, era algo diferente. Defendíamos la misma canción pero de forma individual.  
Di Bari cuando lucía su melena rizada.
El célebre conjunto pop italiano Ricchi e Poveri fueron otros de los compañeros con los que participaste en Sanremo, ¿verdad?
Si, en 1970, como hacían falta dos artistas para que defendieran la canción y yo no tenía a nadie, busqué a cuatro chicos desconocidos que eran el grupo Ricchi e Poveri y les propuse si querían venir a Sanremo. Pensaron que no hablaba en serio y cuando les dije que sí, aceptaron y fue una suerte tanto para ellos como para mí.

¿Con qué artistas italianos de tu generación te sientes más identificado en el estilo?
¡Bueno yo canto fatal, como yo no canta ninguno pero no sólo en Italia, en el mundo!

Pues háblame entonces de tus referentes internacionales…
Primero empecé escuchando a Frank Sinatra, luego a Hoagy Lands, Wilson Pickett, Joe Cocker, Billy Joel, Neil Diamond o Eddie Cochran que fue el que se inventó el rock and roll, atención, porque todos piensan que se lo inventó Chubby Checker y no, ¡Cochran fue el primer rocker de la historia!

Así que cómo clásico de la canción romántica ¿no te has visto alejado de ritmos como el rock and roll?
Mira, mi estilo es romántico, revolucionario y no tiene una definición pero tiene que ver con el sur de Italia, con la música negra, con el soul, y aunque no he cantado rock clásico, fui uno de los primeros en Italia en cantar rhythm & blues con Amore ritorna a casa una versión del Baby come on home. Mi identidad artística es única pero algo marcada por estos ritmos y estos artistas, sin duda.

En aquellos años también trabajaste como actor en algunas películas…
¡Si pero por casualidad! Una de ellas fue Turín Negro que dirigía Carlo Lizzani y se fijó en mí para que hiciera el papel de abogado. En aquella película coincidí con Bud Spencer y durante aquellos meses viví una experiencia inolvidable que forma parte de mi crecimiento profesional pero yo no soy actor sino cantante porque hacer cine es muy duro, no es como hacer un concierto.
Di Bari, leyenda viva de la canción italiana.
¿Grabarías de nuevo tu gran éxito del Corazón gitano a dúo con algún artista español?
No se puede pensar en grabarlo de nuevo ni con quien pues además en el caso de esa canción, tiene una historia aparte porque al cantarla uno tiene que vivirla, tiene que saber lo que está diciendo. Honestamente no tengo idea, no es fácil decir éste o el otro.

Además de ser un ídolo desde los setenta en Italia, España e Hispanoamérica, ¿en qué lugares remotos has actuado?
¡Es que me quieren porque soy lindo! Fíjate, hay una isla en el Pacífico que se llama Tasmania cuya capital es Hobart y parece absurdo que un italiano vaya hasta allí para hacer un concierto, ¿no? ¡Pues yo fui! Recuerdo que diez minutos antes de empezar, no había nadie y cuando apenas faltaban dos minutos, ¡ya estaba lleno! ¿De dónde llegaron? ¡No lo sé! Creo que ese fue el lugar más exótico donde he actuado. Hay más países lejanos donde he cantado como Corea, ¿yo qué iba a pensar que allí me conocían? Y cuando llegué, ¡me sorprendió que el público se supiera todo mi repertorio!

¿Ha perdido esencia la nueva música melódica respecto de la que se hacía en los años setenta?
Sí, creo que ha perdido mucho aunque hay artistas más jóvenes que yo que siguen con esta línea romántica como Fiorella Mannoia, Claudio Baglioni, Ricardo Cocciante… De todas formas, en este momento, las nuevas generaciones, por rebeldía como ocurrió siempre y como también nos pasó a nosotros, buscan su manera de expresarse. La cuestión social, económica, el desempleo o el no saber cuál será su futuro, les influye a la hora de tener una música casi contestataria, revolucionaria, que consiste en no estar de acuerdo con lo anterior. Si personalmente quieres saber si me gustan estos nuevos géneros, te diré que no porque no forman parte de mi cultura musical aunque, por supuesto, los respeto.

Por último, Nicola, ¿has cuidado tu característica voz para conservarla como antes?
Mi voz es simplemente una expresión, un sentimiento. Consiste en sacar lo que llevo dentro. De voz estoy igual pero lo cierto es que ¡no la he cuidado nada! Bebo, fumo, y sin embargo la mantengo, sólo ha sido suerte.
El cantautor romántico ofrecerá solamente tres fechas en España: Elche (10 de noviembre), Madrid (11) y Valladolid (14).