«La cultura es la buena educación del entendimiento», Jacinto Benavente

Toulouse-Lautrec y el frenesí de su tiempo

El cantante Aristide Bruant visto por Lautrec en diferentes carteles que anunciaban sus recitales.

Texto y fotos: Carlos Arévalo

El famoso gato negro.
A todo amante de la estética y el diseño le va a interesar Toulouse-Lautrec y los placeres de la bélle-epoque, una muestra que refleja la época dorada del París vanguardista, colorido y canalla que se vivió a partir de la segunda mitad del siglo XIX. 
De las sesenta y cinco litografías expuestas, treinta y tres están firmadas por Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901), artista de fama universal que supo plasmar la bohemia en sus carteles como nadie, y quizá éstos han llegado hasta nuestros días con más fuerza que su pintura. Las obras restantes pertenecen a coetáneos suyos que también fueron brillantes. Eran los tiempos de esplendor de los cabarets y cafés-concierto embriagados de humo y lujuria, con espectáculos audaces que cada noche llenaban Le Moulin Rouge, Le Chat Noir, Les Folies Bergères... 


Aquella modernidad fue una verdadera explosión para el arte parisien que supuraba libertad y reivindicaba los placeres prohibidos mientras en la calle, la revolución industrial transformaba la sociedad a pasos agigantados aunque menos frenéticos que en aquellos templos de ilimitada diversión. 
La bailarina Jane Avril dibujada por Lautrec.
Son ya míticas algunas de las composiciones de Lautrec que se pueden ver en esta exposición como las que reflejan al soberbio cantante Aristide Bruant con bufanda y sombrero o la de la diva Jane Avril bailando el can-can «como una orquídea en delirio», según la definió Maurice Joyant. Pinceladas de originalidad en un mundo que lo necesitaba, y que sin duda lo sigue necesitando.

Dónde y cuándo:

La exposición de litografías titulada Toulouse-Lautrec y los placeres de la bélle-epoque se puede ver hasta el 6 de mayo de 2018 en la Fundación Canal de Isabel II de Madrid (C/ Mateo Inurria, 2). Entrada gratuita.