«La cultura es la buena educación del entendimiento», Jacinto Benavente

Fantasía lírica latinoamericana a ritmo de jazz


La artista madrileña Pilar Jurado durante el concierto que ofreció en el teatro Nuevo Alcalá.
La soprano Pilar Jurado ofreció un recital en Madrid con motivo de la publicación de su nuevo álbum de estudio

Carlos Arévalo
Como si descendiera de lomos de un unicornio azul de los que surcan universos idílicos y llegan a las nubes donde habitan los sueños, se presentó la soprano Pilar Jurado (Madrid, 1968) en el Teatro Nuevo Alcalá en la noche del lunes. Allí la esperaba una platea llena de amigos y admiradores para escucharla interpretar en directo su nuevo disco con toques de realismo mágico; un particular homenaje a la música popular latinoamericana con bellos arreglos que suenan a Miles Davis y a Herbie Hancock. Antes pidió un minuto de silencio en memoria de la recientemente desaparecida diva catalana Montserrat Caballé que fue su maestra.
Bajo un espectacular juego de luces que logró crear esa atmósfera íntima e imaginaria y, arropada por la impecable formación clásica de jazz Iván «Melón» Lewis Trío, Jurado trasladó al género lírico algunas de las canciones incluidas en este trabajo titulado Unicornios azules, que hace décadas traspasaron la barrera de la inmortalidad. Así recordó melodías como la zamba argentina Alfonsina y el mar que popularizó Mercedes Sosa y que tantos artistas han versionado después, El breve espacio en que no estás, del cubano Pablo Milanés o Júrame, que compuso la mexicana María Grever y para la que invitó a subir a escena a una virtuosa violinista. Junto a otro colaborador de excepción, el mítico guitarrista brasileño Jayme Marques desgranó con profundo sentimiento Começar de novo.

Un instante de la actuación de Jurado que interpretó en su estilo lírico algunas piezas muy populares como Júrame.
A pesar de la trascendencia del género melódico latinoamericano, otras piezas incluidas en el álbum como el tema Gato no gozaron de excesiva popularidad entre el público y, quizá no sean las más acertadas para ser adaptadas a sus registros e interpretadas en directo. En cualquier caso se trata de su elección personal. Enfundada en un vestido con transparencias y lentejuelas, y cubierta por tupidas y suaves plumas, la artista madrileña de melena rizada y manos pequeñas y delicadas encajó perfectamente con el paraíso de magia y fantasía que pretendía evocar. En esta ocasión la cantante, compositora y directora de orquesta, volvió a demostrar su exquisito dominio de la técnica vocal y su don para el bel canto.

Versionó además dos éxitos de uno de sus cantautores cubanos favoritos, Silvio Rodríguez: Ojalá y Mi unicornio azul -éste último para reforzar el título de su álbum aunque en realidad el tema original está inspirado en la historia del guerrillero salvadoreño Roque Dalton-. Siempre comprometida con la reivindicación de los derechos de la mujer, Pilar Jurado creadora de su propia fundación y representante de la plataforma Mad Women Fest anunció que donará la mitad de los beneficios del disco a esta labor. Como cierre a este utópico viaje musical brindó a los presentes una sublime reinterpretación del standard de jazz Summertime. De regreso a esos bellos mundos oníricos donde todos encontramos parte de la felicidad es conveniente recordar al idolatrado poeta nicaragüense Rubén Darío que cantó a los sueños como nadie: 
«(...)Y junto a mi unicornio cuerno de oro, tendrán rosas y miel tus dromedarios».