«La cultura es la buena educación del entendimiento», Jacinto Benavente

Luis Eduardo Aute o el arte de aprender a mirar el mar

Luis Eduardo Aute ha sido uno de los artistas más influyentes de los últimos cincuenta años en España.



















Al terminar uno de sus últimos recitales, entré en el camerino de Luis Eduardo Aute (Manila, 1943- Madrid, 2020) para saludarlo y felicitarlo. Encantador, sencillo y atento, estuvimos charlando unos minutos. Le mostré un viejo recorte de un periódico de 1959 en el que aparecía retratado siendo apenas un muchacho imberbe, al lado de un cuadro. Junto a la fotografía, unas breves líneas hablaban de aquella exposición de pintura que acababa de inaugurar en una galería madrileña. Lo examinó detenidamente y, agradecido, me confesó que su madre había ido guardando lo que salía publicado de él desde aquellos inicios de su carrera y que conservaba una copia de todo. Recordaba perfectamente la noticia a la que se refería ese trozo de papel, que había acontecido nada menos que 57 años atrás. Esto me confirmó que me encontraba ante un artista que ponía el máximo interés en cada paso que daba en su polifacética trayectoria y que todo estaba relacionado. Pintura, dibujo, poesía, cine, música...Todo.

Los sonidos del amanecer


Son las siete de la mañana. El despertador ya ha sonado. Desde la ventana de la cocina la noche es todavía oscura como el pozo del olvido. Y es que, a pesar del reciente cambio de hora, para el reloj de la Naturaleza son todavía las seis. Los más madrugadores son, sin duda, los pájaros. Sus primeros y breves trinos se cuelan por las rendijas de ventilación. A esta banda sonora del espectáculo del amanecer, se une el borboteo de la cafetera que quisiera haber sido locomotora pero se conforma con su útil servicio mañanero. Todavía no hay circulación en la calle, únicamente las fugaces camionetas de reparto y el lejano motor de algunos vehículos que quién sabe adónde irán. 

Cuatro décadas sin el cronista del Madrid más tradicional

La herencia olvidada de Antonio Díaz-Cañabate 

Antonio Díaz-Cañabate fue un cronista y escritor dedicado en cuerpo y alma a sus dos pasiones: el viejo Madrid y los toros

Hace ya cuarenta años que, como decía Yupanqui, «se marchó al silencio» Don Antonio Díaz-Cañabate (1898-1980), infatigable cronista de un viejo Madrid que ya había desaparecido en los tiempos en los que él escribía. Dicen que no se levantaba nunca antes de las tres de la tarde, que no utilizaba el teléfono y que jamás entró en unos grandes almacenes. Toda una declaración de principios que define con precisión al pintoresco personaje madrileño.

El Brujo: «La cualidad de un gran actor es transformar al espectador con su sola presencia»

El cómico cordobés Rafael Álvarez «El Brujo» regresa a los escenarios con «Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia».
Carlos Arévalo
El chamán de la palabra está en Madrid para predicar sus sabias reflexiones. Rafael Álvarez «El Brujo» (Lucena, 1950) volverá a cautivar al respetable con sus exóticos sortilegios. Esta vez será sobre el escenario del teatro Bellas Artes hasta el 5 de abril con su espectáculo: «Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia», que ya estrenó hace dos años en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y que el showman andaluz define como «una conferencia grotesca con toques de humor». La pócima de este druida de las tablas combina ingredientes de alta erudición con la sencillez de una interpretación limpia y pura.