«La cultura es la buena educación del entendimiento», Jacinto Benavente

Soberbio Sacristán

José Sacristán y Javier Godino durante un momento de la representación de la obra teatral Muñeca de porcelana.


Carlos Arévalo

Cuando uno va al teatro a ver a un referente de la escena generalmente no se equivoca. Y si el texto es el adecuado y la dirección la idónea, la conquista del público está asegurada. Además hay días especiales en que en algún momento de la función se desprende una energía más penetrante que otras veces. Y eso lo sabe el actor pero también lo nota el espectador. El viernes sucedió algo así en la representación de Muñeca de porcelana.

Ver a José Sacristán (Chinchón, 1937) en teatro es una garantía de éxito pero en este montaje en particular, es también una delicia. ¡Qué difícil lo que hace! ¡Qué capacidad de retentiva y cómo enfatiza! El texto pertenece al prestigioso autor David Mamet que lo escribió para Al Pacino pero que dicen que se queda con la interpretación de Sacristán. Por algo será. Hasta le ha regalado una pulsera de plata tipo esclava que el actor luce durante las funciones. La versión española corre a cargo de Bernabé Rico y la batuta la lleva Juan Carlos Rubio, el nuevo Midas de la dirección teatral en España. Junto a Sacristán está Javier Godino que complementa con acierto los agotadores monólogos del protagonista. Ya la han llevado por toda nuestra geografía con excelente acogida y ahora la desgranan sobre las tablas del teatro Bellas Artes de Madrid.

Sacristán hace el papel de un magnate que decide poner punto y final a sus negocios para irse a vivir con su joven prometida -a la que acaba de regalar un avión privado-, a un lugar paradisíaco a disfrutar de la vida. Pero una llamada inesperada complica las cosas hasta límites insospechados, desencadenándose una trama de corrupción y lucha política acorde con los tiempos actuales. Decía Arthur Miller que «el teatro nunca puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se encuentra a sí misma», y esta obra así lo atestigua.

Casi todo el tiempo lo pasa Pepe hablando por teléfono en un ejercicio complejísimo de pausas, gritos y sarcasmos. «Todo significa algo», le advierte a su aprendiz en un momento dado. Y así es. El libreto está de rabiosa actualidad. Aunque se sitúa en Estados Unidos, sus reflexiones se pueden perfectamente trasladar a nuestro país. Ante una peligrosa amenaza relacionada con los abusos de poder y la financiación irregular de las campañas electorales, aconseja con creíble vehemencia a su interlocutor: «Para ganar unas elecciones hacen falta dos cosas: Un huevo de pasta y una frase mágica». El maestro imposta la voz con técnica de doblador profesional, todo en Sacristán es grave. Amenaza con empaque, juega con los silencios a su antojo y utiliza la ironía con una modulación perfecta. «El mundo está lleno de hijos de puta, algunos de ellos con derecho a voto», espeta arrogante.

El propio Mamet dijo una vez: «He sido afortunado por haber nacido en una época en que todos los actores entraban en el mundo del espectáculo a través del escenario. Eso significaba que hemos tenido la oportunidad de aprender la utilización del viejo barómetro del mérito teatral: el público». Y no se equivocó, Muñeca de porcelana llena los teatros desde su estreno.

Dónde y cuándo:

Muñeca de porcelana se representa en el Teatro Bellas Artes de Madrid (C/ Marqués de Casa Riera, 2) hasta el 27 de mayo de 2018. Entradas a la venta desde 22 euros.