«La cultura es la buena educación del entendimiento», Jacinto Benavente

Sesenta y tres años sin el más rebelde de Hollywood

El actor James Dean con su mítica cazadora roja, falleció tal día como hoy de hace sesenta y tres años.
Carlos Arévalo
El 30 de septiembre de 1955, el actor norteamericano James Dean (1931-1955) moría al estrellar su flamante Porsche plateado modelo 550 Spyder contra un Ford que circulaba a gran velocidad por una carretera del suroeste del estado de California. Concretamente fue a la altura de la localidad de Cholame, donde el jovencísimo Dean -tenía entonces 24 años-, perdía la vida en el fatal accidente automovilístico cuando se dirigía a la ciudad de Salinas para participar en una carrera de coches. Conducía con las luces apagadas.
El coche maldito
El sex-symbol protagonista de largometrajes como Rebelde sin causa, Al este del edén o Gigante era un amante de la velocidad y siempre que tenía ocasión, competía en carreras automovilísticas. Curiosamente, el motor del «pequeño bastardo» como le llamaba al coche con el que se mató, fue reutilizado en otros vehículos tras el accidente y sus conductores también encontraron la muerte en ellos. Un dato que atrae todavía más la atención hacia la corta biografía de la entonces prometedora estrella de Hollywood.
Dean, leyenda y mito del cine americano.
Más de sesenta años después, aún quedan por despejar varias incógnitas sobre aquel incidente como la velocidad real a la que iba; incluso, se especula con la posibilidad de que fuera al volante su mecánico y no el propio Dean. La actriz española Sara Montiel que fue amiga suya, contó en alguna ocasión que le había invitado a dar una vuelta en su deportivo el día que se mató. Afortunadamente, la diva rechazó la propuesta por tener otros compromisos pendientes.

In memoriam
Cerca del cruce donde se produjo el siniestro, junto a un árbol, una placa conmemorativa y un restaurante rinden homenaje a uno de los mitos más destacados del siglo XX, que al igual que Marilyn Monroe o Elvis Presley acrecentó su magnética leyenda después de morir. Dean, ídolo de millones de adolescentes llevó hasta el extremo su tan conocida frase de: «Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver». 
Hace unos años, una empresa sudafricana realizó un anuncio de televisión, imaginando qué hubiera sido de James Dean si éste no hubiera fallecido de forma repentina aquel 30 de septiembre. Muchos cinéfilos pensarán que probablemente hubiera llegado a ser un Paul Newman o un Marlon Brando.